Luego de que Massimo, por fin, aceptó que Paolo tuviera un acercamiento con su verdadero padre, tenía mucho que pensar, mucho que hablar con su hija Laura y Luciano, pero, por el momento, no sabía cómo quitarse aquella sensación de ansiedad.
De la nada, tomo su móvil, busco entre sus contactos a alguien, le llamo y espero que tuviera un tiempo libre para platicar.
- ¡Hola! ¿Massimo?
- Paloma… - Dijo Massimo un tanto descansado.
Por el momento quería todo y nada a la vez, solo quería no pensar, t