Después de varios días en el hospital, finalmente, pasaron a una habitación independiente a Guadalupe. El peligro había pasado, ahora solo faltaba que cerraran las heridas físicas, pero también debían trabajar en las heridas del corazón.
Todos esos días, la abuela Caterina se la pasó recordando cómo es que hace 3 años Guadalupe llegó a su vida, le pasó juventud y le llenó ese vacío que sentía por no tener una hija. Ahora que le veía en esa situación, no podía evitar culpar a su irresponsable e