Guadalupe se levantó de la cama y salió a toda prisa, pensando que tal vez podría aún encontrar a su abuelo; desafortunadamente, este tenía varias horas que se había salido de la mansión.
- ¡Guadalupe, mi niña! ¿A dónde vas? - Dijo Caterina al ver a la chica angustiosa.
- ¡Busco a mi abuelo! - Dijo Guadalupe, ansiosa.
- Hija, tu abuelo partió desde anoche, solo ceno y tuvo que irse.
A la señora Caterina se le estrujó el corazón al ver el cambio de semblante de la chica. Aún llevaba el uniforme c