Luego de vivir momentos de tensión, Diana y Celeste finalmente salieron de la habitación, hablar con Diana, relajó un poco a Celeste, aunque dentro de ella, sabía que esta sería una noche larga, su corazón se lo decía y entendía bien que ese nunca le fallaba.
Ambas mujeres iban bajando las escaleras que daban hacia la entrada principal, cuando el timbre sonó y el mayordomo fue a abrir. Celeste, por inercia, tomó la mano de Diana, la apretó, sus ojos se posaron en aquella gran puerta finamente ta