Una despedida sabida, pero no deseada. Parte 4
El hombre que se despedía, poco a poco, sentía que cada paso que daba le pesaba más y más.
Su familia estaba ahí, la dejaba para irse a un lugar muy lejano.
En esta ocasión iba acompañado, pero preferiría quedarse, sabía que esa familia necesitaba de él y él necesitaba de todos ellos.
Cuando llegó el turno con Paolo, él se esforzó en no llorar, ya que, al verlo, solo podía recordar cómo fue que ya había pasado tanto tiempo.
Si mal no se equivocaba, su hermanito casi tenía la misma edad de Maur