Mientras tanto, en una de las habitaciones de la iglesia donde Aldo se arregló, se encontraban Pietro, Magnus y Massimo acompañando al chico, quien se veía imponente y seguro.
Él claramente sabía lo que esta vez iba a hacer, hace 6 años, se había casado, pero la situación había sido completamente diferente.
Hoy curiosamente lo acompañaban 3 generaciones de hombres, su padre, jovial y relajado, acomodándole el esmoquin, Massimo y Magnus, dando apoyo moral. Nada se parecía a lo vivido 6 años atrás