Celeste regreso del médico e inmediatamente, guardo sus pertenencias, le temblaban las manos, pero era algo que debía hacer, si seguía ahí, claramente sabía que en algún momento se acobardaría y se podría arrepentir.
En la última visita de Pietro, a ella le había quedado claro que este hombre tenía algo más que solo distancia y exceso de trabajo. No sabía quién era y no le importaba, seguramente debía ser alguien más interesante y menos complicada, en esa última visita, él y ella habían intimado