Pietro y Guadalupe permanecieron en el hospital esa noche, de momento el cansancio vencía a la chica y se quedaba dormida. Ella se despertaba minutos más tarde y volvía a llorar.
Pietro se sentía angustiado, no quería que su amada cayera en el mismo bache de hace dos meses.
- ¡Por favor, amor, necesitas descansar! No pueden colocarte calmantes por el bebé. -decía Pietro consolando a su mujer.
Guadalupe sollozaba e intentaba calmarse, pero de repente todo lo vivido este día regresaba a su mente