Massimo estaba en casa, revisaba sus pendientes, debía dejar todo listo, tal como lo había dicho hace un par de días, acompañaría a Paolo a las Maldivas, por lo que, debía dejar revisados todos los documentos que requerían su atención. Su mente se vio distraída cuando alguien tocó a la puerta, su sorpresa fue grande al ver a su hija, Paloma, de primera vista, la primera imagen que vino a la mente fue como si viera a Guadalupe de joven.
- ¡Hola, Massimo! ¿Interrumpo algo? – preguntó Paloma, aún p