A la mañana siguiente la habitación de Valeria estaba impregnada con el aroma al perfume de Marco, sonó su despertador y noto que el hombre ya no se encontraba en la habitación, seguramente se despertó y se marchó antes de que ella despertara. Era viernes y debía levantarse para ir nuevamente al trabajo, Paloma al sentir movimiento en la cama, poco a poco fue abriendo sus ojitos, estaban somnolientos, se los comenzó a tallar para despertarse.
- ¡Mami! ¡Mami! ¡Papi vino a verme! – Dijo la niña em