Marco soltó a Pietro, lo miro y miro, tratando de encontrar en sus ojos ese mismo destello de familiaridad que había visto minutos antes, pero no, no pudo volver a verlo. Sin más remedio que aceptar, el tomo camino a la puerta y dijo:
- Pietro, yo nunca quise… Nunca quise que esto pasara.
- Lo sé amigo, no debes darme más explicaciones, ve tranquilo, yo, estoy en paz y tú deberías hacer lo mismo.
Marco solo le dedico una ligera sonrisa y salió del estudio, rápidamente salió de aquella casa y