Al cabo de unos minutos, Marco se había marchado de la mansión Pellegrini, Pietro estaba sentado en su silla, su mente estaba hecha un desastre, no sabía cómo había podido permanecer estoico ante tal situación, sabía perfectamente que solo era cuestión de tiempo para que todo explotara en su cara, lo que aún no sabía era si estaba listo para ello.
- Pietro… - Se escuchó una voz detrás de la puerta.
- Pasa… - Respondió Pietro saliendo de sus pensamientos.
Teodore entro a paso veloz y tomo asie