El sol se colaba por las cortinas de toda la mansión, anunciando que era de mañana.
Guadalupe despertó y, para su sorpresa, una carta con su nombre había aparecido en su cama, el remitente era su querido abuelo Alberto, al abrirla vio y leyó su contenido.
“Mi querida niña...
Hoy es tu cumpleaños número 18, aún recuerdo el día en que naciste, todo en mi mente es tan claro.
Tu madre estaba muy emocionada, su pequeña niña nacería hoy, ya tenía listo tu Moisés, tu ropa y tus juguetes.
Quiero que re