Luego de unas horas en carretera, finalmente Pietro y Celeste, llegaron a Gaeta, ya los esperaba el abogado Rizzo.
- Hola, Darío… - dijo Pietro al ver al hombre, el cual lucía un poco mayor.
Pietro aún no se acostumbraba a ver a todas las personas que conocía con otra apariencia, así que cada vez que veía a alguien, se sorprendía de cómo habían pasado los años sobre ellos.
- Señor Pellegrini, tengo lo que me solicito… La casa, aunque me costó, el señor Barzinni terminó aceptando la oferta y me l