Aldo no pudo cerrar los ojos después de que Paloma mencionara la frase “¡Nosotros también te amamos!”. Miraba y volvía a mirar a la mujer que estaba abrazando a Adele y no entendía a qué se refería con ello, no era tonto y lo único que se le ocurría era, era algo para lo que no sabía cómo reaccionar.
Luego de dormir un buen rato, Paloma despertó y no vio a Aldo en su habitación, el hombre había salido a ver a Enzo. Gio, Enzo y Aldo jugaban en la sala cuando Paloma apareció.
— ¿Qué hacen? – dijo