Marco tenía una semana que había visto a Pietro, aún no podía quitarse esa extraña sensación de estar haciendo algo mal, pero él sabía que, si esa noticia llegaba a Valeria, no sería algo fácil de asimilar, sus bebes estaban cumpliendo 4 meses y aunque habían pasado la etapa complicada, no podía confiarse.
— Valeria, mi vida, ¡Tranquila! Todo va a estar bien, ya verás, los pequeñitos estarán bien… Hemos seguido las indicaciones al pie de la letra, deja de mover la pierna que me pones más nervio