Durante el camino, Guadalupe se relajó después de la plática que tuvo con Plácido.
Finalmente, conoció un lado de Pietro que pocos conocían. Ahora entendía por qué la abuela le tenía en gran estima, entendió por qué había considerado que era mejor opción quedarse a vivir con él.
- ¿Qué me miras? – Dijo Pietro mientras tomaba un pedazo de pizza.
- ¡Nada! – Dijo Guadalupe, sintiéndose descubierta.
- Debe ser algo, porque esos grandes ojos que posees no se posarían en mí si no fuera por curiosidad