Luciano aparco el auto frente a la lujosa mansión de Leonardo, era un enorme palacio, más bien parecía un castillo, Paloma jamás había visto algo así frente a frente.
- ¡Bienvenida a casa Paloma! Espero que el viaje no haya sido cansado, Luciano insistía que primero nos tomáramos un café, en el lugar que te gusta, pero preferí algo más personal. – Dijo Leonardo esbozando una amplia sonrisa.
- ¿Usted es mi abuelo?
- Efectivamente mi niña, ¡Soy tu abuelo! ¡Soy tu familia!
- ¿Por qué me trajo a la