Capítulo XXI: Una interrupción inesperada.
Kimberly
Estaba tan abducida por ese hombre que, sólo el grito de quien menos esperaba en la boda, me hizo caer como si callera de un edifico de doce plantas.
-” No estoy de acuerdo con esta boda, ¡Kimberly Anabel Peterson, te vienes conmigo, ahora!”- el grito de mi madre paralizó todo.
Yo estaba tan en shock que apenas note que mi padre y mi madre se habían quedado mirándose el uno al otro. Se miraba como retándose, pero si hubiera tenido el ojo de halcón de Jason, me hubiera dado cuenta qu