Capítulo XXIV: Lo confección del pervertido.
Kimberly
Gracias a Dios, dentro de su carácter sobre protector, Jason, había enviado a dos escoltas a seguirme, ellos al verme tan alterada, se dieron a conocer.
-” Señora Blake, ¿se encuentra bien?”- me dijo uno sujetándome por el hombro.
Yo no podía hablar, ni responder aún estaba en estado de shock.
Ellos se encargaron de avisar a Jason y de contarle lo que había provocado mi estado, mientras, me ayudaba a sostenerme antes que cayera, con respeto y tocándome lo indispensable para que no me