Epílogo.
Kimberly.
Ha pasado un año desde que descubrí de la manera más extraña, que estaba embarazada.
Al final como siempre, me salí con la mía, claro está, que a costa de la paz mental de mi marido y unos celos, por no ser ya su centro de atención. Ahora el asistente Blake esta mas atareado que nunca.
No sólo tiene que satisfacer los caprichos de un Jefe, adsorbedor y controlador, como es Norman Miller, sino que en casa tiene a un bebe que es su viva imagen, y una Sirena malcriada y mimada, que soy