Jud entra en casa con una bolsa de la farmacia en la mano. Al verla, me siento en el sofá, tanto mis manos como mis piernas comienzan a temblar.
—No podemos retrasarlo más, Mía. Tienes que hacerte el test para salir de dudas.
Miro la bolsa con terror. Si el test da positivo, James nunca querrá estar conmigo.
—No puedo, Jud. ¿Y si…?
—No hay “y si”, Mía. Necesitas saberlo. Sea cual sea el resultado, lo enfrentaremos juntas.
Jud se acerca y me entrega la bolsa. La tomo con manos temblorosas y me