Mía
Me quedo paralizada al ver a dos policías en mi puerta.
—¿Qué sucede? —logro preguntar con una voz que no reconozco como mia. Observo a uno de ellos, dar un paso al frente.
—¿Eres Mía Crawford? —pregunta con autoridad.
—Sí, soy yo. ¿Qué sucede? —repito, intentando mantener la calma.
—Señorita Crawford, está usted detenida por sospecha de fraude y por delito de tráfico de drogas —anuncia con voz firme—. Tienes derecho a permanecer en silencio. Todo lo que digas puede ser usado en tu contr