La presencia del hombre irrumpió en la habitación, haciendo que el cuerpo de Kenia se llenará de adrenalina.
—Luke—dijo sorprendida, no esperaba que la atrapara con las manos en la masa.
—¿Qué estás haciendo aquí, Kenia?
Los ojos azules brillaron con una intensidad feroz. Parecía molesto, aunque no entendía muy bien la razón.
—Yo solamente estaba dándole una visita a nuestra rehén. Ya sabes—dijo con simplicidad, como si el hecho de dejar a Arlet ensangrentada y llorando en el suelo fuese lo m