El lugar elegido para la ceremonia era el jardín de un hermoso y costoso hotel. El mismo estaba decorado de forma tan bonita y delicada que no parecía ser la boda de ese sujeto.
Se había imaginado tantos escenarios posibles: una mazmorra, un sótano, cualquier otro lugar oscuro y fúnebre para tal suceso. Sin embargo, aquí estaba, rodeada de flores, en medio de un gazebo. A su lado, se mantenía el novio con su rostro completamente ilegible.
Afortunadamente, los asistentes no superan las veinte