Arlet estaba sentada en la cama, acariciando sus labios, mientras recordaba el beso que le había dado a Nicolás. Cada vez que pensaba en su atrevimiento, en ese impulso descontrolado que la había embargado, sentía que sus mejillas ardían.
La cara de Nicolás había sido de desconcierto absoluto, era evidente que él no se esperaba una cosa así.
Y aunque en sus sueños era él quien la besaba, entendía que para él eso no sería fácil. Después de todo la conocía desde que era una adolescente, una moco