Una busca pleitos en toda regla, en vez de quedarse quieta ahora estaba chocando sus piernas contra las mías, sentía su respiración cerca y el olor dulce de su perfume me estaba embriagando, sujete la mano de mi amada y la vi fijamente, con descaro la bese para que las cosas quedaran claras, pero esta mujer era malvada y pese a eso se recostó de mi hombro, puso su mano en mi pierna y me vio detenidamente.
—Liam… —Susurró con su boca pintada de rosado y sus ojos profundos e interesantes.
—Que —R