Esas palabras escuetas, pero cargadas de un significado muy grande, me dejaron una sensación de vacío en el alma, como si la misma quisiera escaparse a través de las fisuras de mi corazón que se estaba rompiendo lentamente, las palabras de Olesia resonaron como campanas del fin del mundo, trayendo consigo un oleaje de sinceridad que no quería creer ni aceptar.
—¿Qué estás haciendo? —Cuestionó furiosa, quitándome el celular de las manos.
—Es que vi una cosa rara ¿Podrías dármelo…? —Mi solicitud