—Hasta aquí llego yo —Me despedí del señor con una sonrisa un tanto melancólica.
—No vayas a llorar chico ¿Te veré de nuevo? —Interrogó con cierto sarcasmo.
—Cuando el semestre inicie nos veremos, yo terminare la carrera —Prometí a él y a mí mismo.
—Estupendo, recuerda lo que te dije, olvida todas esas horribles mujeres y lo que la sociedad te quiere hacer creer de los acaudalados, el dinero no es malo, tampoco es un estigma, es la herramienta más poderosa de las personas ignorantes, por lo que