Dos cuerpos sudorosos dándose gusto sin reparos, una imagen que me gustaba atesorar en mi mente como una ilusión de cómo nos veríamos cuando teníamos intimidad, desgraciadamente mi mente fue corrompida con una fotografía de la chica que amaba con otro hombre, Olesia tuvo la razón, no valía la pena y solo mi necedad podía indicar lo contrario, Sonia se dio cuenta cuando me estaba dando la espalda para largarme.
—¡Liam! —Exclamó preocupada apartando al sujeto que yacía encima suyo.
—No quiero que