Esas personas están acostumbradas a que uno siempre dancé a su ritmo, uno maquiavélico en el que no eres más que una marioneta, sí que es cierto que siendo la CEO me vi demasiado tentado y que ahora que me ofreció corregir el contrato me volvió a tentar, tristemente ya yo me comprometí con esta chica, por tanto, no puedo dejarla ir, así como así. Las horas como siempre se diluyeron tan frenéticamente que asustaba, este tipo de trabajos consumen tu vida de una forma asombrosa, cuando vi que era