El día transcurrió sin mayores sobresaltos, gracias a los cielos, porque en verdad estaba cansado de luchar contra la tentación de aceptar a Olesia, medite un largo rato en que era lo que tenía que hacer específicamente. El plan de convencerla de cambiar las políticas no parecía ser muy fructífero, pero la cara de satisfacción en mi madre y mi abuelo con los nuevos ingresos me convenció de que debía quedarme un poco más. Aun si no era lo que me gustaba, cuando ese día llegué finalmente a la cas