El problema con Carrasco no había terminado cuando Carrasco se fue.
Lo entendí un martes de abril cuando Irene me llamó a su despacho con una expresión que no era la habitual.
—Tengo que preguntarte algo —dijo—. Y necesito que seas directa.
—Siempre —dije.
—¿Tienes conexión con alguna organización del sector de distribución del sur de la ciudad?
Me quedé quieta durante un segundo.
—¿Por qué lo preguntas?
—Porque uno de nuestros clientes, que opera en ese sector, recibió esta semana infor