Víctor Salas tenía cincuenta y dos años y una historia con Alejandro que yo desconocía completamente.
Me la contó esa noche, en el despacho, con la voz de quien narra algo que ha guardado durante mucho tiempo no porque quisiera ocultarlo sino porque asumía que no volvería a ser relevante.
Hace quince años, antes de que Alejandro tuviera la estructura que tenía ahora, cuando estaba construyendo lo primero con los recursos que había heredado del caos que dejó nuestro padre, Víctor Salas había sid