Marzo se convirtió en abril sin que ninguno de los tres lo anunciara.
Las cosas buenas a veces ocurren así: sin que nadie marque el momento exacto en que algo cambia, solo con la conciencia retrospectiva de que en algún punto entre un mes y el siguiente, algo que era frágil se volvió sólido.
El trabajo en Síntesis seguía bien. Irene me había dado el primer proyecto propio: un cliente de logística con datos de los últimos cuatro años que necesitaba entender por qué sus costes de distribución aum