El nombre que Ernesto me había dado resultó ser alguien que ninguno de los tres había considerado.
No era un hombre de confianza de primer círculo. Era exactamente lo contrario: alguien tan periférico que su acceso había pasado desapercibido precisamente por eso. Un contacto de logística que Adrián había incorporado a la red dos años atrás para gestionar movimientos de materiales entre almacenes, que tenía acceso a las ubicaciones de las casas seguras por razones puramente operativas, y que hab