Desperté con dolor de cabeza.
No el tipo difuso de quien duerme mal. El tipo específico de quien ha recibido algo que el cuerpo no pidió y que el cerebro está tardando en procesar.
Tardé en entender dónde estaba.
El techo era bajo y de hormigón sin pintar. La luz era artificial, una bombilla en el centro que iluminaba con esa claridad fría que no da información sobre si es de día o de noche. El suelo era duro bajo la espalda: me habían puesto en el suelo con algo que podría haber sido un sac