Capítulo 50: Veinticuatro horas

Las veinticuatro horas que Ernesto había dado no se usaron para negociar.

Se usaron para preparar.

No de manera caótica, no con el ruido de la urgencia mal gestionada. Con la precisión que Adrián aplicaba a todo lo que importaba: identificar lo que sabíamos, lo que no sabíamos, y la diferencia entre las dos cosas.

Lo que sabíamos: Ernesto tenía una fuente en la red. Teníamos seis versiones del plan falso distribuidas, pero todavía no habíamos recibido el movimiento que nos dijera quién. Lo q
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