Los cuatro días siguientes fueron los más intensos desde que llegué a la casa del norte.
No porque hubiera acción visible. Al contrario. Eran días de preparación, de revisión, de afinar los detalles del plan hasta que cada ángulo estuviera cubierto. Pero había una tensión específica en ese tipo de días, la tensión de saber que algo se acerca y que lo que hagas ahora determina lo que pasa entonces.
Trabajé con Marco en los últimos detalles del informe sobre los movimientos encubiertos de Dante.