Especial Cap. 47
La agenda del día transcurrió sin contratiempos.
Cuando regresaron a la mansión principal, el cielo se hallaba teñido de tonos dorados y carmesí.
Livia estaba en su habitación, dándole de comer a Davina. Damian entró ya duchado, con una camisa limpia.
—Vaya, llegaste temprano —lo saludó Livia, extendiendo la mano hacia él mientras se acercaba.
—Davina, cariño, papá está en casa.
Madre e hija lo recibieron con una calidez que disipó todo el cansancio del día.
Como siempre, Damian inició su ritua