Livia sacó unas mantas y una almohada del armario y las llevó al sofá. Pero dormir ya no le resultaba tan fácil. Se rindió, agarró el móvil y apagó la televisión.
Con el pulgar, abrió el chat grupal del personal.
—Vaya, este grupo está encendido esta noche.
—¿Tampoco duermes?
—Jajaja, ¿señorita Livia, usted también?
—Me acabo de despertar. Dormí una siesta antes.
El chat era un caos, saltando de memes a quejas sobre clientes. Tiffany incluso mandó la foto de un chico guapo de su pueblo, y las s