En el baño, poco después de que Damian saliera dando un portazo tan fuerte que podría haberle provocado un infarto a cualquiera, entraron dos doncellas. Una de ellas era Maya, con quien Livia tenía algo de confianza.
Maya le frotaba la espalda mientras la otra doncella recortaba y limpiaba sus uñas.
Livia permanecía en silencio, dejándolas trabajar. Aunque aquel servicio parecía excesivo, no tenía fuerzas para cuestionarlo.
Inspiró despacio, intentando asimilar todo lo que acababa de pasar.
¿Qu