Cada vez más flores parecían brotar a su alrededor.
Ese rostro antes frío y distante se iba suavizando poco a poco. La rigidez que siempre había cubierto sus facciones como una armadura comenzaba a deshacerse, revelando a un hombre que, por primera vez, parecía realmente humano.
Un hombre al que se podía querer, no solo venerar como al Presidente Director del Grupo Alexander.
—¡Ja, ja, ja!
Damian estalló en carcajadas, incapaz de contenerse. El rostro se le tiñó de rojo mientras golpeaba el rep