Helena sollozó todo el camino hasta el estacionamiento, sus tacones resonando frenéticamente contra el pavimento mientras parpadeaba entre lágrimas. El dolor no estaba solo en su corazón—estaba en su orgullo, hecho pedazos bajo el peso de un reflector que nunca la alcanzó.
Todo lo que había construido… las historias, los recuerdos, la imagen… desaparecido.
Olvidado.
Cerró la puerta del coche de un portazo, los dedos temblorosos forcejeando con su teléfono. Marcó desesperadamente.
Noah. El único