En cantimploras, vasijas y cántaros, los Liaks prepararon las pociones curativas. Se las dieron a beber a Kaím una tras otra, esperando que su cuerpo aguantara, y emprendieron el regreso a las manadas; no había tiempo que perder.
—No puede terminar así —decía Gunt—. Primero Kort y ahora él. ¿Será un castigo por matar a su hermano? ¿Un castigo de nuestro padre quizás? Su último deseo fue que estuviéramos juntos, eso es lo que Kaím dijo porque estaba con él cuando murió. Nuestro padre dijo: «bus