La sensualidad de la medianoche se extendía por la lujosa habitación. Sobre la enorme cama, el cuerpo menudo y pálido de una mujer era dominado por la figura alta y musculosa de un hombre, mientras una atmósfera cargada de erotismo lo impregnaba todo.
Desde el atardecer hasta la madrugada, ya había perdido la cuenta de cuántas veces habían estado juntos.
Cristina, atrapada en olas que la llevaban al límite, era elevada a lo más alto para luego caer de golpe una y otra vez.
Se aferraba a sus hom