Cristina escuchaba fascinada, con un brillo de asombro en la mirada.
—Entonces... ¿cuántos años tienes ahora?
Marie sonrió sin responder, solo hizo un gesto con la mano indicando el número seis.
—¿Tienes sesenta años?
Cristina casi saltó del asiento. Aquello era imposible.
—Cristi, no te sorprendas tanto. El mundo es así, está lleno de cosas extrañas que ni te imaginas. Yo vivo con esto y no me parece raro; al contrario, ha sido mi maldición. Todos me ven como un monstruo. Tengo que mudarme cad