El silencio en el café era tan denso que se podía cortar con un cuchillo. Valeria estaba de pie entre los dos hombres, sintiendo que su mundo se rompía en pedazos. Su mirada pasaba de Alejandro a Raúl y de Raúl a Alejandro, sin saber a quién creer.
Alejandro dio un paso adelante, su presencia era tan intimidante que el aire parecía volverse más pesado.
—Aléjate de ella —gruñó, mirando a Raúl como si quisiera destrozarlo con sus propias manos—. Ahora.
Raúl sonrió con esa misma sonrisa burlona qu