Ciento veinte años después
La casa frente al mar ya era un símbolo nacional en Portugal. Se había convertido en un centro de memoria y sanación: “La Casa de Valeria”, un lugar donde mujeres y niños víctimas de violencia encontraban refugio temporal, terapia y, sobre todo, esperanza. Cada fin de semana se realizaban visitas guiadas, pero solo para grupos pequeños. La familia Ferrera seguía siendo la guardiana del lugar.
Valeria IX, de veintinueve años, era la actual responsable. Tenía el cabello