- Ross, despierta por favor, despierta. - decía Albuz.
La tuvo toda la noche en vela, no durmió por cuidarla, prefirió estar despierto ante cualquier amenaza y esa amenaza era Grindelwald.
Rosseta yacía sobre la cama, estaba en un sueño profundo del que no podía despertar.
(En los señor de Rosseta)
Estaba en un campo lleno de flores, sobre su cuerpo llevaba una gran vestido blanco que besaba el verde césped y junto a ella una nombre anciana la acompañaba.
- Debes controlar tus poderes. - di